El último sábado de octubre volaron botellas, petardos y huevos en el barrio berlinés de Prenzlauer Berg, y en la Zeil, la gran calle comercial de Fráncfort, se saquearon tiendas. La ola de protestas juveniles que empezó en Francia ha llegado a Alemania, y tras ella vienen los disturbios juveniles. Es legítimo preguntarse quién echa gasolina al fuego. Lo que ocurre es que la respuesta no es tan sencilla como muchos quisieran.
Conviene recapitular, porque la ola ha avanzado deprisa. Como mostraron los análisis previos de Innohub, ya en las calles de París la factura recayó sobre las empresas. En Francia, el movimiento de los estudiantes de secundaria llevaba semanas creciendo cuando, el 17 de octubre, las protestas contra el coste de la vida y el estado de los centros escolares se desbordaron en todo el país. En Limoges, manifestantes enmascarados prendieron fuego al ayuntamiento, un edificio de 143 años, y según el primer ministro Sébastien Lecornu los detenidos en todo el país eran 1.200. Una semana después volaron botellas y piedras en ciudades italianas, y la policía retuvo brevemente en ocho ciudades a 371 personas, 110 de ellas menores. En La Haya, los comerciantes tapiaron sus escaparates de antemano, mientras en los grupos de mensajería circulaban convocatorias a una protesta Gen Z y, en parte, también a altercados y vandalismo; algunos comerciantes recibieron amenazas.
En Alemania, una iniciativa llamada Gen Z regelt convocó el 31 de octubre manifestaciones pacíficas en una treintena de ciudades. Según la policía salieron a la calle más de 65.000 personas; según los organizadores, unas cien mil. Las reivindicaciones se referían a la financiación de los colegios, el coste de la vida y el clima, además del rechazo al servicio militar obligatorio. El día transcurrió en general con calma. La noche, no. En Berlín, una marcha nocturna, separada de la manifestación pacífica, partió de la Rosenthaler Platz hacia Prenzlauer Berg, y los organizadores de la manifestación de la puerta de Brandeburgo declararon que no respondían de la marcha nocturna. Según la estimación policial, en la marcha había unas 3.500 personas, aunque se esperaban 500. Desde ella se lanzaron botellas y petardos, y piedras y huevos contra los comercios cercanos; 27 agentes resultaron heridos leves. En Fráncfort, más de cien policías resultaron heridos, y los 54 sospechosos detenidos tenían entre 13 y 29 años. En todo el país, según la agencia dpa, hubo al menos 250 detenciones.
El caso berlinés tiene un detalle que merece atención. Según la Consejería de Interior de la ciudad, movilizaron para las protestas tanto actores de la extrema izquierda como actores del llamado extremismo vinculado al extranjero (auslandsbezogener Extremismus), y el objetivo era probablemente apoderarse de las protestas y radicalizarlas. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución advirtió de lo mismo: podían sumarse sectores de la escena de extrema izquierda y grupos aislados de ese extremismo vinculado al extranjero. El término alemán designa a grupos extremistas que actúan en Alemania y cuyas raíces están en conflictos de otros países, también de Oriente Próximo. Es una advertencia seria, pero no afirma que un Estado extranjero dirija las calles de Berlín.
¿Qué se sabe, entonces, de la injerencia exterior? Más de lo que muchos creen. El 7 de octubre, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés convocó al embajador de Irán porque desde cuentas oficiales del Ministerio de Exteriores iraní se había difundido contenido falso sobre el movimiento estudiantil; para París, ese contenido era totalmente inaceptable. La red europea de organizaciones de la sociedad civil Alliance4Europe analizó más de 547.000 publicaciones en nueve idiomas. Según su informe, la red rusa Pravda publicó 1.018 artículos sobre los disturbios en Francia en 28 sitios web, y una red de bots vinculada a la operación Doppelgänger envió 639 mensajes coordinados en francés, alemán, inglés y polaco. Acumularon unos 7,4 millones de visualizaciones en las seis semanas previas al 17 de octubre. Uno de los lemas de la red delata el propósito: cada euro enviado a Kiev es un euro robado a nuestro bienestar común.
Moscú no creó la frustración de los jóvenes, pero hace todo lo posible para que esa frustración se vuelva contra Ucrania y contra la Unión Europea.
Igual de importante es decir lo que no se sabe. El presidente Emmanuel Macron ha afirmado que no hay pruebas de injerencia extranjera en los hechos mismos, aunque sí ha habido manipulación de la información después. La conclusión de Alliance4Europe es la misma: las protestas nacieron en Francia y no se encontraron pruebas de un instigador extranjero. Un funcionario de la UE que habló bajo anonimato dijo a Euronews que la UE no tiene información ni confirmación firme de que la manipulación informativa extranjera esté detrás de los hechos, y según el Financial Times los reguladores europeos investigan una posible influencia en línea de Rusia, Irán y Argelia. Es una sospecha, no un hecho probado. En el caso de Alemania, hasta ahora no se ha hecho pública ninguna información oficial que indique que la violencia de Berlín o de Fráncfort fuera obra de un Estado extranjero. La pregunta abierta es quién difundió las convocatorias y desde qué cuentas. Averiguarlo es tarea de los servicios de seguridad, no de las conjeturas de un columnista.
De ahí se derivan dos errores que Europa debe evitar. El primero es la ingenuidad. El guion del Kremlin lleva años siendo el mismo: no inventa las grietas, las busca y mete la cuña para abrirlas, y esta vez sus mensajes circulaban en alemán y en polaco semanas antes de que se rompiera la primera ventana en Fráncfort. El segundo error es el chivo expiatorio conveniente. Si cada piedra se atribuye a Moscú, los políticos salen bien librados. En el centro de las protestas están los precios, la vivienda, los salarios y el deterioro de los servicios públicos, y son preocupaciones reales. Lo mismo vale para el debate sobre el origen de los alborotadores. El ministro del Interior de Hesse, Roman Poseck, describió al grupo violento como mayoritariamente de origen inmigrante, pero según dpa la mayoría de los detenidos en Fráncfort eran ciudadanos alemanes. Ninguno de los dos datos justifica estigmatizar a todo un colectivo: el delito es siempre de quien lo comete.
La factura, en cualquier caso, la paga el empresario. En la Zeil de Fráncfort se saquearon cinco tiendas, en Berlín se lanzaron piedras contra los comercios del barrio y en La Haya los tableros de contrachapado se levantaron antes de que pasara nada. Las patronales neerlandesas VNO-NCW y MKB-Nederland calificaron la escena de profundamente triste. Pocos pequeños comerciantes de barrio tienen departamento de comunicación o fondo de reserva. La mayoría tiene la franquicia del seguro, la clientela de la tarde perdida y la duda de si la gente se atreverá a volver al centro. La vitalidad de una ciudad se construye precisamente con estos comercios, y es sorprendentemente frágil.
¿Qué hay que hacer, entonces? En primer lugar, distinguir con claridad la manifestación pacífica de la violencia: la primera es un derecho que hay que proteger; la segunda, un delito que debe recibir una condena rápida. En segundo lugar, aplicar con todo su peso el Reglamento de Servicios Digitales de la UE, porque las plataformas escriben cada vez más la realidad. Las plataformas deben frenar ya la difusión coordinada e inauténtica, y la Comisión no puede quedarse esperando a que el riesgo se vuelva sistémico. Una capacidad como la del Viginum francés para detectar la injerencia digital extranjera debe existir en cada Estado miembro y formar parte de una visión común de la situación. En tercer lugar, hay que tomarse en serio las preocupaciones de los jóvenes por la vivienda, los colegios y los precios, y la respuesta está en la competitividad, en un mercado interior que funcione y en eliminar las trabas a la construcción de vivienda. Con subsidios no se resuelve.
De Ucrania hay que hablar sin rodeos, porque es precisamente por ahí por donde el Kremlin intenta desviar la frustración juvenil. La idea de que la ayuda a Ucrania se les quita a los jóvenes es un relato que las redes de Moscú difunden con empeño. La realidad es la contraria. Ucrania defiende la libertad y la seguridad de toda Europa, también las de esos jóvenes berlineses y parisinos que hoy reclaman un futuro mejor. Por eso el apoyo a Ucrania debe seguir siendo firme en lo militar, en lo económico y en lo político. Es defender el futuro de los jóvenes europeos, porque sin seguridad no hay crecimiento, ni inversión, ni los empleos que los jóvenes, con toda razón, exigen. Las propias dificultades de Rusia no eximen a Europa de esta responsabilidad: la agrandan.
Los propios ucranianos demuestran qué es la tenacidad. En la encuesta que la Cámara de Comercio Americana en Ucrania (AmCham Ukraine) y Citi publicaron en junio, el 92 % de las empresas socias que respondieron seguía plenamente operativo en medio de una guerra a gran escala que dura ya más de cuatro años, y el 87 % tenía previsto mantener o aumentar sus inversiones. Cualquier empresario europeo entiende lo que eso exige cuando los misiles golpean las infraestructuras y los trabajadores son llamados a filas. Empresarios ucranianos: vuestra tenacidad merece el respeto de toda Europa. Sostenéis vuestro país y, con él, una parte de la seguridad europea, y no deberíais tener que hacerlo solos.
Gen Z regelt ha anunciado que participará en nuevas protestas unas tres semanas después de las de octubre. Entonces se verá si Europa ha aprendido a distinguir la inquietud genuina, la violencia callejera y la agitación exterior. Si no lo aprende, la factura volverá a pagarla quien cada mañana sube la persiana de su propio negocio.
Fuentes
- Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia: Iran – Convocation de l’ambassadeur de la République islamique d’Iran (7/10/2026) — Convocatoria del embajador de Irán por la desinformación sobre el movimiento estudiantil
- Alliance4Europe: EU Unrest Report – How France’s October 2026 protests were manipulated, then retold abroad (10/2026) — Cifras de las redes Pravda y Doppelgänger; conclusión sobre el origen interno de las protestas
- Euronews: No evidence foreign powers sparked Europe’s riots, but they exploited them (21/10/2026) — Declaraciones de Macron, de la Comisión y del ministro de Defensa italiano
- Il Sole 24 Ore / Financial Times: EU investigates pro-Russian disinformation linked to street protests (21/10/2026) — Investigación de los reguladores de la UE; sospechas sobre Rusia, Irán y Argelia
- Euronews (en alemán): Gen-Z-Proteste in Berlin – Radikale Gruppen übernehmen (31/10/2026) — La marcha de Berlín, el número de participantes y la valoración de la Consejería de Interior
- Stuttgarter Nachrichten: Bilanz einer Krawallnacht (1/11/2026) — 27 policías heridos leves en Berlín; nuevas protestas en tres semanas
- dpa-AFX / ARIVA: Krawalle nach Jugend-Demos (1/11/2026) — Cifras de participantes, detenidos en Fráncfort y más de 250 detenciones en todo el país
- Euronews: Wages vs prices – the economic pressures behind Europe’s protests (19/10/2026) — Causas económicas de fondo de las protestas
- IamExpat: Shops in The Hague board up ahead of Gen Z protest on Saturday (30/10/2026) — Protección de los comercios de La Haya y convocatorias en grupos de mensajería
- NL Times: Interior minister: alarming messages about Gen Z riots in Dutch cities this weekend (30/10/2026) — Comentario de VNO-NCW y MKB-Nederland; convocatorias en grupos de mensajería
- ZDFheute: Krawalle und Plünderungen überschatten “Gen Z regelt” (1/11/2026) — Hechos de Fráncfort, Colonia y Berlín; declaraciones de las autoridades
- Münchner Merkur / leinetal24: Verfassungsschutz warnt vor Linksextremisten (28/10/2026) — Advertencia previa de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución
- France 24: Yellow vests throw their weight behind mounting student protests (17/10/2026) — Los hechos del 17 de octubre en Francia, el ayuntamiento de Limoges y las detenciones
- Euronews: Protests sweep across Europe (24/10/2026) — Retenciones en Italia y menores
- AmCham Ukraine: 92% operational, 87% investing – business confidence in Ukraine remains strong amid Russia’s war (23/6/2026) — Encuesta de AmCham Ukraine y Citi entre sus empresas socias: capacidad operativa e intenciones de inversión durante la guerra
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